domingo, 3 de abril de 2016

La última noche

Era nuestra última noche de nuestro viaje de estudio de 6to grado, no era un día cualquiera, significaba acabar con la etapa de juego y empezar a ser chicos grandes.
Que mejor idea que hacer una travesura para marcar ese fin de nuestra etapa.
Esa última noche, después de la cena, cada uno volvió a su cuarto correspondiente como cualquier otra noche, pero luego de 20 minutos, que era el tiempo exacto en el que los profesores entraban a sus cuartos, mis 9 compañeras y yo nos lanzamos a correr por el largo pasillo del hotel hasta llegar a la habitación del grupito lindo de los chicos de nuestro grado, sabiendo que estábamos haciendo algo que estaba prohibido al entrar en ese cuarto
Al llegar empezamos todos a reírnos por haber logrado hacer tal cosa, pero luego de unos minutos alguien toca la puerta, era una señorita que venía a darle el remedio a uno de los chicos, detalle que no habíamos tomado en cuenta. En cuestión de segundos, todas las chicas nos escondimos, unas en el ropero, otras abajo de las camas y la gran mayoría se metió al baño. Al entrar, la seño, tomó todo con normalidad, hasta que una de las chicas despidió repentinamente cambiarse de escondite y ahí fue cuando descubrió que había chicas en esa habitación, ella pidió que salgamos todas las chicas que estaban allí.
Luego de alrededor de 5 minutos estábamos todas sentadas en el pasillo esperando a recibir el gran reto; luego de varias amenazas de hacernos volver a casa antes de tiempo y de contarle a nuestros papás lo que habíamos hecho, terminó con una gran lección que nos servirá para toda nuestra vida.
CANDELA

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