¡Otra vez! Se repetía la historia. Estábamos todos frente a la pantalla espectantes, sufriendo como siempre, porque empatabamos contra "La Roja" al final de los últimos 45'. Igualar ya de por si es malo, pero peor es ver cómo avanza el tiempo y se repite la historia. Para colmo con estos "hermanos" a los que les guardamos tanto rencor.
Luego de una prórroga, la instancia final fue inevitable. Uno a uno los jugadores fueron haciendo lo suyo, cumpliendo con su tarea: engañar al tipo con guantes que tenían en frente y perforar la red. Pero cuando uno menos se lo espera, falla. Aquel ídolo Rosarino se había ubicado frente a la pelota y en su definición había fallado. Se tomó la cabeza y se lamento, lloró incluso, sin poder cambiar su acción. Perdiamos de nuevo. Y no era sólo perder, era caer ante estos traidores, que apoyaron a nuestro enemigo, que despresiaron la libertad que San Martín les otorgó. Estos vecinos que como nos enseñaron en geografía nos robaron tanto territorio. Por eso no era sólo perder esa instancia, sino que también era perder una de la mejor oportunidad de venganza en el campo de juego.
Luego de una prórroga, la instancia final fue inevitable. Uno a uno los jugadores fueron haciendo lo suyo, cumpliendo con su tarea: engañar al tipo con guantes que tenían en frente y perforar la red. Pero cuando uno menos se lo espera, falla. Aquel ídolo Rosarino se había ubicado frente a la pelota y en su definición había fallado. Se tomó la cabeza y se lamento, lloró incluso, sin poder cambiar su acción. Perdiamos de nuevo. Y no era sólo perder, era caer ante estos traidores, que apoyaron a nuestro enemigo, que despresiaron la libertad que San Martín les otorgó. Estos vecinos que como nos enseñaron en geografía nos robaron tanto territorio. Por eso no era sólo perder esa instancia, sino que también era perder una de la mejor oportunidad de venganza en el campo de juego.