sábado, 30 de abril de 2016

¿Que nos espera?

Que extraño resulta
Ser todo y no saber nada
Generando un rumor vacío que es todo
Y es nada

Será lo que nos espera el todo?
Una simple sonrisa reflejada en tu cara
O una mirada esperanzada
Aguardando mi llegada

O será la nada?
Con unas simples tumbas
Que esperan nuestra llegada
Con fúnebres ramos
Como los que nunca te he dado

El camino

Uno va haciendo el camino
Uno se inventa a sí mismo
¿A donde el camino irá?
Pues, yo voy soñando el mío.

¿A donde voy?
Yo se que nunca vamos a llegar,
no se trata de un lugar en especial
Es que la paz, no está al final.

En donde puedas sentir
Aunque sea el dolor más vacío,
o de los amores, el más prohibido
Allí es donde esta tu camino.

Maca

Para ella

Inventé a un hombre
para que se enamore
y una mujer
para que lo enamore

De donde vengo
a donde voy
caminando por el sendero
me dirijo hacia vos

Me gusta cuando cantas
tu voz aguda me recuerda a mi madre
cuando oigo tus canciones
se parecen a las que solía cantarme

                                     Agustina

En Busca Del Amor

Como lápiz sin punta
no puede escribir
y yo sin tu amor
no puedo vivir

Como piedras insignificantes
en los lagos más profundos
sigo buscando
aquellas señales de tu amor

Como perro olvidado
que no tiene ni huella ni olfato
que va buscando
aquel amor indisputado

Como tortuga sin caparazón
como turistas sin contemplación
estoy desnudo

en busca de tu amor

Caminos

Yo voy soñando caminos,
De mi historia vivida
De este amor sin salida,
Que busca una avenida
Hacia la vida querida

Llevo conmigo una gran angustia
Un dolor interminable
Un alma hecha jirones
Que me lleva hacia el camino
De eternas nieves y melancólica bruma
                       
                             Guillermina

Como puedo olvidarla

Como puedo olvidarla
Si todas mis cosas están llenas de su alma
Dejame recordarla
Como la más hermosa de mis esperanzas

Como puedo olvidarla
Con todo el amor que ella llevaba
Me encantaría poder evocarla
Con la más esplendorosa de sus miradas

Como puedo olvidarla
Si su reflejo todavía está presente en mi mirada
Quisiera poder encontrarla
En aquellos momentos que me hacen extrañarla

Tú qué me inspiras en mis versos
que me oyes desde lejos
y mi voz no te toca

Tú qué con solo una sonrisa
iluminas mi días
de esta oscura vida

Tú quieres saber cuánto te quiero
cuenta todas las estrellas del universo
mientras tus ojos iluminan el cielo

jueves, 28 de abril de 2016

El Color del Cielo

Podés ver el color del cielo?
Su color celeste al amanecer
No se puede comparar
Con el color de tus ojos

Yo fui allí
Para poseer tu alma
Sin saber siquiera
Que existías
Pero siempre supe
Que serías mía

La inconsolable decepcion

Creía, en lo buena que eras
Creía, en tu súbita verdad
Creía, en tu inmensa paciencia,
que se ha escapado de mis manos
como una ligera e imposible ilusíon
 
Tú que eras mi presencia, cuando nadie estaba
ocupando con tu ser la más fría y oscura cueva de mi corazón
te desvaneciste sin razón como arena entre los dedos
 
Ay, se perdió la pasión
Ay, lloró mi corazón
Ay, porque creí en tí
 
Ahora otro te da calor
que tu justamente mereces
pero acuerdate que tú,
de mi vida nunca desapareces

 
Franco Riccio

Recorriendo caminos

Como perro olvidado sin huella
yo recorro los caminos
sin rumbo buscándola a ella
parece que no hay destino

Unos te buscan
otros te encuentran
espero encontrarte pronto
a pesar de todo lo que me enfrenta.

La ausencia

Me gusta cuando callas
porque estás como ausente
generando ganas de amarte
como cuando estabas presente

Parece que tus ojos
se hubieran volado
pero un beso tuyo
me hubiese callado

Que espanto sería
estar mañana muerto
porque la sombra de tu vida
refleja mis sentimientos

Y todavía sin saber de donde vengo
ni hacia donde vamos,
espero tu llegada
como el día en que nos amamos.

miércoles, 27 de abril de 2016

El Pasado

Es verdad, dolor, yo te conozco,
tu eres nostalgia de la vida buena.
Tus recuerdos florecen
cuando menos te los esperas.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
distante y dolorosa como si hubieras muerto
y sin consentimiento, pero con cautela,
te apareces de vuelta.

Eres esa vida que ahora se sueña,
esa alegría de historias añejas.
Pero recuerdo, y recordando digo:
- Sí, yo era niño, y tú, mi compañera -

Olvido



La causa de mi angustia es la razón de mi corazón sombrío
Eres la piedra solitaria donde habita el olvido
Como duele tanta distancia
Que me agota los sentidos

El amor hace pasar el tiempo
Puedo perderte
Puedo odiarte
Pero imposible poder olvidarte

                        Candela

lunes, 25 de abril de 2016

Estaremos

Invente un tiempo
Para volver a tenerte,
Como aquellos días
Que estabas presente

Sos mi vida,
Sos mi corazón,
Te necesito
Esto es para vos

Se en mi mente
Que volverás,
No como siempre
Pero estarás

Invente un tiempo
Para volver a tenerte,
Como aquellos días
Que estabas presente


domingo, 24 de abril de 2016

El camino

Que feo es vivir para morir, y ser,
ser sin saber por que se es.
tener esa sombría duda
que hasta el más brillante anhelo oscurece.

Pero esa vieja angustia,
por cualquier vate puede ser iluminada
al crear él un mundo y un camino
¿A donde el camino irá?

Eterna fantasía y ensueño
por un poeta creada
destino de aquel camino
¿A donde el camino irá?

Allí donde se siente cómodo
el hombre de mente confundida
por aquella cuestión sombría
Allí el camino va

domingo, 17 de abril de 2016

Desdicha de la vida consciente

Qué será del mañana, si el mañana no es contigo.
Qué será de mi vida, si solo pienso en la muerte.
Qué será de mi alma, en un páramo perdido.
Qué desdicha la mía, cómo llegué a perderte.

¿Será un día de tormenta o una noche helada?
Qué misteriosa esta vida, no me permite saberlo.
¿Será una tragedia griega o una triste balada?
Que misterioso el destino, no puedo conocerlo.

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente.
Pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre, que la vida consciente.


domingo, 10 de abril de 2016

Una colecciòn diferente

Dos de marzo de 2006: primer día de clases de primer grado. Era la primera vez con una maestra parada al frente, los bancos eran distintos. Ya no eran mesadas en grupo eran bancos individuales, te sentías lejos de tus amigas del jardín. La primera vez que agarrábamos un lápiz para formar letras, ya no pintábamos los típicos dibujitos de animales, el león, el mono, el sapo.
Comenzamos a escribir nuestras primeras letras que eran las vocales y repetíamos letra por letra una y otra vez , reglón por reglón.
Con mis amigas nuevas de primer grado, nos encantaban los lápices de colores: el rosa, el violeta, éramos las típicas nenas de primer grado. La cartuchera tenía los lápices acomodados por colores, todo ordenado.
Cuando nosotras éramos chicas no nos gustaba coleccionar figuritas para los álbumes, éramos más traviesas. Un día organizamos una competencia a ver quién tenía más punta de lápices.
Nos juntamos en grupos de a dos. Mi mejor amiga y yo nos pusimos juntas. Al principio comenzamos a quebrar las minas de nuestros lápices. Un lápiz suyo, uno mío y los metíamos dentro de una lata. Pero nunca se llenaba.
Entonces se nos ocurrió pedir prestado los lápices de nuestros compañeros e ir quebrando las puntas. Pero se fueron dando cuenta y no nos prestaron más.
Cuando todos salieron al recreo mi amiga y yo nos quedamos en el aula escondidas y empezamos a sacar la punta a todos los lápices sin que nadie sepa.
Luego del recreo cuando nuestros compañeros volvieron encontraron todos sus lápices sin punta y nos acusaron a nosotras. Nos negamos rotundamente y cortamos también las puntas a nuestros propios lápices para que no quedaran evidencias en nuestra contra.
Sin embargo, nos mandaron a dirección. Pero cuando llegamos la directora no estaba, así que volvimos diciéndole a la maestra que ya habíamos hablado con ella. Por suerte nunca se enteró que habíamos mentido.

Después de ese día dejamos de cortar puntas, pero comenzamos otras travesuras mejores.

lunes, 4 de abril de 2016

La materia pendiente

Recuerdo aquella mañana del 15 de diciembre como si hubiera sido ayer; era un día gris, y tanto había llovido que las calles estaban todas llenas de agua, obligando a la gente a buscar otros caminos para llegar a sus respectivos destinos.
Yo estaba en segundo año. Cuando llegué al colegio, se largó una tormenta muy fuerte, una de esas típicas de verano; me bajé del auto con mi campera de lluvia y corrí lo más rápido que podía para llegar a la entrada de la recepción, pero, de repente sentí que perdía el equilibrio a causa de un charco de agua que había en medio de mi camino, y así fue como me resbalé dándome un fuerte golpe contra el suelo, sintiendo como consecuencia un gran mareo, pero por suerte la recepcionista estaba asomada por la ventana del lugar y apenas me vio salió para ayudarme, y gracias a ella pude llegar hasta la recepción, quedándome un rato sentado en el sillón del lugar hasta que se me pasara un poco el dolor que tenía en la cabeza.
Quince minutos más tarde, logré poder levantarme e ir hasta mi aula que estaba ubicada en el segundo piso de la escuela. Cuando llegué, vi al resto de mis compañeros que también iban a realizar el examen, quienes no podían ni abrir el libro de la materia a causa de los nervios que tenían. Yo era el quinto en la lista; aprovechando el tiempo que tenía antes de que fuera mi turno, saqué de la mochila el materias que tenía, para repasar y estar seguro de que me iba a ir bien.
Ya habían pasado alrededor de 30 minutos, cuando sentí que la profesora me llamaba desde el aula, con esa voz tan finita y chillona que tenía. Mi turno había llegado, guardé todas mis cosas, me levanté y fui caminando hasta la entrada del aula, finalmente había llegado mi turno...

domingo, 3 de abril de 2016

Un Recuerdo Inolvidable

Una mañana del día Jueves en Septiembre de 2004, yo iba a un jardín a 3 cuadras de mi casa al que me llevaban mis padres, el jardín se llamaba Platinista. Era un jardín no tan grande, con una enorme puerta de madera pintada con los colores rojo, verde y azul, cada vez que miraba esa puerta no quería bajarme del auto porque sabia que mis padres se irían y me dejarían hasta las 6 de la tarde. Una vez que pasaba esa puerta, me esperaba mi señorita de sala para llevarme con mis compañeros, pero antes me hacia dejar mi bolsa con mis cosas en la sala y solamente podía sacar mis juguetes.
El día anterior mis padres me habían llevado a Mc Donald´s y como juguete elegí un power ranger negro que tanto quería. Al día siguiente, lleve mi juguete al jardín para jugar con mis compañeros y específicamente con mi amigo Timoteo, cuando se los mostré a mis compañeros, Timoteo trato de quitármelo, se generó un gran forcejeo entre el y yo, pero termine perdiendo. A la hora de merendar, yo siempre llevaba un yogurt y Timoteo como ese día no había llevado merienda, me pidió la mía, yo no quise dársela y me las arrebato de las manos, cuando quise quitárselo, el lo apretó y el yogurt exploto, entonces ambos quedamos sin merendar.
E día Viernes de esa semana, antes de ir al jardín quería vengarme por lo que me hizo Timoteo, pensé en darle una buena lección, fui hacia la cocina, abrí el tercer cajón del mueble en el que empece a buscar entre los manteles y ahí estaba, había encontrado el arma perfecta, asique la puse en mi bolsa sin que mis padres la vieran y fuimos al jardín.
Una vez dentro, deje mi bolsa en la sala y lo único que tenia que hacer era esperar hasta el horario de la merienda.
Pasó el tiempo y llego el momento que tanto esperaba, todos sacamos nuestra merienda, yo mi yogurt, y minutos más tarde la directora llama a mi señorita, cuando ella salió supe que era el momento, asique rápidamente, me levanté y saque una cuchara de madera gigante de mi bolsa. Corrí detrás de Timoteo, levanté la cuchara y la impacté fuertemente en su cabeza, sacándome toda la furia que tenia dentro. Timoteo lloró y la señorita rápidamente apareció, cuando me vio, me puso en penitencia mientras llamaba a mis padres. Cuando ellos llegaron no podían creer lo que había hecho, me retiraron del jardín y me pusieron una dolorosa y cruel penitencia, la peor penitencia de todas, no me dejaron ver la televisión por 2 meses.

El pizarrón maldito

Recuerdo cuando estaba en segundo año, antes de irnos a un viaje, teníamos que prepararnos y esperar un rato en el aula. Como era de esperar, yo era algo inquieto y me puse a jugar un rato con mis amigos.

Al pasar 5 minutos, sin querer me apoyé sobre la pizarra digital, y al salirme de mi apoyo parcial, ví como lentamente se iba desprendiendo del pizarrón, hasta el punto de aplastarme.

Fue un momento que sucedió en camara lenta. Yó en ese instante, no sentí parte de mis miembros superiores. Mis compañeros acudieron a los preceptores y a otras autoridades para informar del asunto.
Tal era la gravedad del caso, que inmediatamente llamaron a una ambulancia que con rapidez acudió al lugar. Cuando estaba arriba del vehículo, casi inconsciente,el paramédico me informó que mi cuello estaba quebrado. A los 10 minutos, estaba ingresando al hospital de emergencias, mientras un médico con cabello castaño (lo único que recuerdo de aquel hombre), estaba midiendo mis signos vitales para poder ingresar al quirófano para una larga y dificultosa operación.

Al abrir los ojos, estaba en terapia intensiva. Una enfermera me dijo, que fue una operación extensa y que me salvé de milagro, a tal punto estaba al borde de la muerte. Poseía una sensación rara en mi cuello, como la presencia de un objeto desconocido, que me inmobilizaba en mi cama de terapia. Por mi poco conocimiento médico y sentido común, no dudé en que era un cuello ortopédico.

Con el pasar de los meses me fui recuperando hasta quedar bien.

Valoro el hecho de poder contar y reirme de mi anécdota, ya que hubiera sido disgustante que no estuviera vivo para transmitirlo a otras personas .

La última noche

Era nuestra última noche de nuestro viaje de estudio de 6to grado, no era un día cualquiera, significaba acabar con la etapa de juego y empezar a ser chicos grandes.
Que mejor idea que hacer una travesura para marcar ese fin de nuestra etapa.
Esa última noche, después de la cena, cada uno volvió a su cuarto correspondiente como cualquier otra noche, pero luego de 20 minutos, que era el tiempo exacto en el que los profesores entraban a sus cuartos, mis 9 compañeras y yo nos lanzamos a correr por el largo pasillo del hotel hasta llegar a la habitación del grupito lindo de los chicos de nuestro grado, sabiendo que estábamos haciendo algo que estaba prohibido al entrar en ese cuarto
Al llegar empezamos todos a reírnos por haber logrado hacer tal cosa, pero luego de unos minutos alguien toca la puerta, era una señorita que venía a darle el remedio a uno de los chicos, detalle que no habíamos tomado en cuenta. En cuestión de segundos, todas las chicas nos escondimos, unas en el ropero, otras abajo de las camas y la gran mayoría se metió al baño. Al entrar, la seño, tomó todo con normalidad, hasta que una de las chicas despidió repentinamente cambiarse de escondite y ahí fue cuando descubrió que había chicas en esa habitación, ella pidió que salgamos todas las chicas que estaban allí.
Luego de alrededor de 5 minutos estábamos todas sentadas en el pasillo esperando a recibir el gran reto; luego de varias amenazas de hacernos volver a casa antes de tiempo y de contarle a nuestros papás lo que habíamos hecho, terminó con una gran lección que nos servirá para toda nuestra vida.
CANDELA

Un reto fallido

Fue en 2007, en ese año iba a segundo grado. La maestra nos había dado un ejercicio para que lo realizamos en el aula. Todos se encontraban en silencio haciéndolo pero yo ya lo había terminado y no sabía que hacer, ya había acomodado los lápices y los libros varias veces pero seguía aburrido y nadie había terminado el ejercicio. Entonces se me ocurrió charlar con mi compañero de adelante y distraerlo un rato para poder entretenerme. Luego de un rato logre mi objetivo, mi compañero dejo lo que estaba haciendo y se puso a contar chistes. Entre chistes empezamos en reirnos sin parar y la maestra nos escuchó, a lo que se levantó del escritorio y se dirigía hacia nosotros con intenciones de retarnos. Yo rápidamente decidí hacerme el que estaba escribiendo, entonces la maestra penso que mi compañero era el que me estaba distrayendo y gracias a mi ese día se llevó una nota en el cuaderno. Hasta el día de hoy cada vez que me cruzo a mi maestra de segundo me pregunta si mi compañero me sigue molestando mientras que trabajo

Mi primer día

MI PRIMER DÍA

Cuando mis padres me dijeron la noticia, no reaccione, quede en blanco,  como cuando mi mama me contó que me había comprado los patines nuevos, pero esos que a mí no me gustaban, si bien era un cambio y me hacía falta,  no era lo que yo quería.
De la misma forma me quede, callada y tratando de sopesar los pros y contras. Opte por sentirme ansiosa, y pensar que trasladarse a otro colegio agrandaría mi lista de amigos, porque podría tener ahora amigos en la dante y en el tabo.
Para mi primer día sentí que todo iba mal, una semana antes  todo empezó a salir mal, y comenzó con las compra del uniforme.  Yo en la dante usaba guardapolvo y debajo me ponía lo que me pareciese cómodo. Ahora no, tenía que llevar zapatos de vestir y pollera pantalón (en mi vida había visto una) porque mi vida social se limitaba a mis amigas de la dante y las chicas del club,  que en muy extraña situación surgía el tema del colegio y menos del uniforme, eran otras épocas pues, y no nos interesaba saber que ropa usábamos. Bueno, así fue la cosa, y cuando fuimos a buscar mis zapatos de vestir, no pudimos comprar porque no había. A mí me parecía muy lógico que no se vendiesen zapatos de vestir en talla 35, porque ¿Qué niño de 8 años los usaría? Después termino siendo que fue solo un día de mala racha y no que no existiesen zapatos de vestir en talla 35.
Mi día de mala racha se extendió a una semana, hasta el primer día de clases. Sentía mucha vergüenza por tener que llevar pollera con zapatillas, en mi interior no podía encontrar nada que fuese bien con esa pollera espantosa, ni los zapatos de vestir podrían ir bien . Yo simplemente quería poder ponerme mi guardapolvo.  Tuve un sentimiento de extrañeza cuando cruce las puertas del tabo y no las puertas de la dante que tan acostumbrada estaba a ver. Todo fue de mal a peor cuando la vicedirectora decidió anunciar  a los nuevos por el micrófono frente a todos los alumnos formados en el patio verde. ¡Qué vergüenza sentí cuando mis compañeras me miraban como intrusa! Lo único que me calmo un poco fue la  mirada cálida de la seño Sonia, que parecía entender.
Cuando llego el momento de entrar al aula, me sentí aislada y fuera de lugar. Hasta que  la seño me mando a llevar el libro de temas a la secretaria y  no supe hasta ese momento que ese hecho iba a significar tanto para mí, pues me asigno la tarea para hacerla acompañada de una de las nenas que integraba el grupo. Yo sabía que ese era mi momento,  el momento de hacer mi primera amiga y lo tenía que aprovechar.
Mientras hacíamos el camino a la secretaría,  me sudaban las manos y pensaba y repensaba en como planteárselo al tiempo que controlaba la distancia que me quedaba para hacer mi proposición, porque parecía que ella caminaba cada vez más rápido, incomoda entre el silencio de ambas, pero yo no lo notaba, estaba ahogada en mis pensamientos. Cuando quedaban metros, no,  centímetros, casi milímetros,  del aula,  me entro el pánico y de la misma forma que baja un rayo del cielo en noche tormentosa y solo unos pocos afortunados tienen la oportunidad de ver la estela que este deja a su paso con su caída, dispare -¡¿QUERES SER MI AMIGA?!- .

Ella se quedo pasmada por la idea. Me dio miedo. Creí que había sido inapropiado.  Unos segundos tormentosos más tarde ella me contesto –Sí, ¿Cómo te llamas?- . Esa respuesta dio a luz a una nueva amistad, sabrá uno si decidió darme el si por compromiso, pena o porque sí quería ser mi amiga, pero de esta forma sucedió y existen recuerdos imposibles de modificar.

El día más vergonzoso de nuestras vidas

Una vez en unos de esos días de sexto grado, mis compañeros de fútbol y yo ganamos un torneo de fútbol en el que el ganador del mismo, luego viajaba a Buenos Aires para jugar contra los ganadores de otras provincias. Ya en Buenos Aires nosotros paramos en un hotel en el que las habitaciones eran para dos. Lo primero que nos dijeron a mi amigo de habitación y a mí fue que no se nos cierre la puerta cuando no haya nadie adentro ya que habría que ir a pedir otra llave a la recepción, y que puede haber pasado? se nos cerró la puerta, así que tuvimos que ir a pedir el duplicado de la llave a recepción. Pero había un gran problema, cuando se nos cerró la puerta estábamos en ropa interior ya que nos íbamos a entrar a bañar. En ropa interior y todo partimos para la recepción porque queríamos entrar a nuestra habitación. Cuando bajamos del ascensor se dió la casualidad de que justo estaba entrando un equipo de otra provincia con el nos enfrentaríamos en torneo, y también estaban nuestros profesores que nos tomaron un par de fotos para luego mostrárselas a toda la división burlándose de nosotros. Una vez que ya conseguimos la llave y haber pasado toda esa vergüenza en recepción logramos volver a nuestra habitación.

El viaje a Buenos Aires

El tan esperado día llegó, el equipo de fútbol del Taborín partía rumbo a Buenos Aires para disputar la copa Volwagen que se jugaba en el predio de la AFA. Estábamos todos tan felices pensando que íbamos a jugar en donde alguna vez había jugado Messi y hasta el mismo Maradona. Así fue cuando nos subimos al colectivo, 23 amigos que tenían el mismo objetivo, ganar el torneo para irnos a Polonia. El viaje fue un poco largo pero realmente muy divertido, le hacíamos bromas a los profes, insultaban a los camioneros que pasaban al lado por la carretera y al que se dormía, lo llenábamos de espuma de afeitar y pasta de dientes por todo el cuerpo, solamente con el fin de divertirnos.
Llegamos al hotel, nos recibían con una cena con los otros equipos, así que fuimos todos a comer y a hacernos nuevos amigos, que supuestamente ese era el objetivo que nos quería hacer entender el Profe Diego. Pero todos sabíamos que el objetivo, era el viaje a Polonia. 
El torneo se dio a nuestro favor, hasta que llegamos a la final, ese partido era diferente, el arbitro era Héctor Baldasi, que había dirigido el mundial de Sudáfrica en el 2010. La final la perdimos contra un equipo de Rosario, que no era mejor que nosotros, solamente tenían un delantero rapidísimo y con una habilidad que ninguno dentro del campo la tenía. Así fue, cuando un la última jugada, la agarra este pibito, todos intentando hacerle foul, pero no, le pego con una potencia desde 40 metros más o menos que la pelota era imposible de atajar. Y perdimos, la gran final, pero nunca nos vamos olvidar  porque la noche previa de la final, nos juntamos en una habitación nos comimos y tomamos todo lo que había dentro de la heladerita  y nos quedamos hasta la 6 de la mañana llamando y haciéndole bromas telefónicas al equipo de Rosario, a los entrenadores solamente para que esa noche fuera la mejor noche del viaje. También, bajamos a la recepción en calzoncillos porque había un grupo de chicas de un colegio de Mendoza. Nunca nos vamos a olvidar de este viaje, ni de la voz de los entrenadores con la tonada rosarina insultandonos a más no poder.

Las Escondidas

                Un día como todos los aburridos y deprimentes lunes, luego de un insuperable fin de semana, el usual timbre del recreo  de las 9:25 sonó y mis amigos y yo salimos corriendo a la cantina para poder llegar primero porque si te demorabas un segundo se transformaba en una selva llena de animales empujándose para conseguir comida. Compramos las cotidianas porciones de pizzas que nos hacían acordar a aquellas frías vacaciones de invierno en Bariloche. Luego fui con Julio, Francisco, Matías y Julián a jugar a las escondidas al patio. En una de las partidas, Matías termino de contar y salió a buscarnos por el gigantesco patio rojo que parecía interminable. Durante su recorrido encontró a julio detrás de una pared, por lo que se generó una veloz carrera hacia la meta. Julio desesperado por ganar, quiso tomar un atajo y se metió por una zanja en donde se cayó de costado partiéndose la oreja en dos y formando una laguna de sangre en el piso. Nosotros sin saber que hacer nos quedamos todos mirándonos sin ayudarlo del susto que teníamos. El timbre del fin del recreo empezó a sonar y sin saber que hacer salimos todos corriendo hacía el aula para que la señorita no nos rete y dejamos a julio en ese mar de sangre que ya había dejado de ser una laguna. Luego, unos chicos más grandes encontraron a julio y lo llevaron hasta la dirección donde le tuvieron que hacer 250 puntos para cerrar la herida. Al finalizar, lo llevaron al aula donde estábamos todos pensando que ya había muerto.

El día de la foto

Esto sucedió un dí de verano en el año 2015, en el que me levante como cualquier otro y decidí no llevar abrigo porque no lo iba a necesitar, ya que la temperatura marcaba 29°.
Cuando llegue al colegio todos hablaban de algo como si fuera importante y me preocupé por no saber que sucedía así que le pregunté a mi amigo que se sentaba al lado de mi banco. Me dijo que hablaban de que era el día de la foto y casi nadie había llevado pullover entonces el preceptor estaba haciendo firmar a los alumnos de remera o chomba.
Debido a esto, me puse a pensar en como hacer para evitar esta sanción y salir bien en la foto como debe salir cualquier alumno, así que llegué a la conclusión de que la única opción que me quedaba si quería evitar la firma era pedirle el pullover a algún compañero de otro curso que no lo iba a necesitar en el momento de mi foto.
Durante la clase de lengua, pedí permiso para ir al baño y me dirigí a 4° año "C" a la mitad del pasillo, donde conocía algunos alumnos para que me prestaran lo que necesitaba, pero el inconveniente del que yo no estaba enterado es que el profesor José Rins estaba dando clases en ese curso a esa hora y no es una persona a la que le gustan las interrupciones.
Así que me encontraba corriendo para ahorrar tiempo y que la profesora de Lengua no se diera cuenta que no era el baño a donde me dirigía y entré de golpe al aula de 4° año "C". Del otro lado de la puerta me estaba esperando José con una tiza en la mano, la cual me arrojó a la ceja izquierda sin mediar palabra.
Me quede callado y pedí perdón después de un rato pero lo que me respondió el profesor fue una seña con su dedo, indicando que tenía que buscar la planilla de indisciplina.
Muy decepcionado caminé hasta la preceptoría y le comenté al preceptor la situación quien me dio un pullover que estaba perdido pero no me pudo salvar de la sanción que me había aplicado José.
Volví caminando y pensando lo sucedido pero vi en el pasillo al profesor esperándome para pedirme disculpas por arrojarme la tiza pero no pude evitar la firma ya que no corresponde entrar de esa manera a un aula en el momento de la clase.
Finalmente no pude evitar que me sancionaran pero al menos salí bien en la foto grupal con un sueter que para mi suerta alguien habia perdido.

La carrera

Era mi primer año de clases en este colegio nuevo, todo por el momento marchaba bien. Un día de invierno, yendo a la clase de educación física, tuvimos la idea de hacer una carrerita con las mochilas con rueditas. Yo iba rápido, no podía parar, tenía tanta adrenalina que ignoraba cualquier cosa que pasaba a mi alrededor. Ya había llegado a la última curva, me costó doblar la mochila pero lo hice y llegue! GANÉ!! Gritaba emocionada, pero mire a mis costados y no había nadie, no entendía que pasada. Todos se habían quedado mirando el vidrio roto de una puerta cerca de la última curva. Yo pregunté quien había sido y todos me miraron y dijeron que había sido yo con mi mochila.
Maca

la boludes que casi mata a un amigo

Era un día común como cualquier otro me tenía que despertar, mi mama pegándome para que me despierte así no llegaba tarde al colegio, desayune a las apurada y luego ir al colegio, sabía que allí estarían los de siempre, los mismos barderos y moqueros con lo que me juntaba todo el día, empecé a hablar con ellos un rato en el patio hasta que toco el timbre de entrada formamos como siempre haciendo le pasar vergüenza a uno o dos y luego entrabamos al curso.

ese día apenas entramos nos pusimos a saltar ,gritar y poner música , hasta que la profesora llegara, teníamos química con na vieja que no parecía que no se iba a morir nunca , tenía más años que todos los otros profesores una cara de perro y cada vez que hablábamos nos ladraba, yo me senté al fondo como siempre y mis amigo cerca, uno de ellos se llama Sánchez tiene cara de boludo pero lo bancamos porque es piola, él siempre se sentaba al lado mío o atrás pero esta vez se sentó en frente mío, yo como todos los días el que se sentaba al frente le toaba patotera , y así fue como empezó todo, empezó el primer chirlo ,por parte de el odio, yo nunca empiezo una pelea , pero siempre la termino, me pego tan fuerte que se la devolví con una gomita elástica en el cuello, ja hablando de cuello así se llamaba otro amigo este se sentó atrás que me hacía lo mismo que yo le hacía a Sánchez después al lado mío por un lado estaba Nico, el tucán era tan grande su naso que si te le ponías al frente te pinchaba un ojo, y por ultimo David el que estada a la izquierda de mí. Seguíamos jugando y pegándonos como si la profesora no estuviera allí , la profesora escuchaba ruidos de golpes y se daba vuelta, y decía quien se está pegando ya están grande para hacer sonseras y seguía escribiendo, Sánchez me pego a mí y yo se la devolví con la mano abierta en el cuello, parecía que esta ves si le pegue fuerte por me insulto tan fuerte que la profe se dio vueltas y dice Sánchez que pasa por que insulto, valla a firmar y el respondió pero profe sergio me pego en el cuello ,mire como me dejo y la profe respondió así que que era usted sergio quien era el de los golpes valla a firmar. automáticamente todos mis amigos saltaron diciendo. Sánchez botón, no te bancas nada, tu hermana se la banca mas que vos, y otras cosas. Yo salía del aula a firmar y allí estaba Matías, mi preceptor y me dice que pasa sergio porque te sacaron y yo respondí, no por nada la profe me mando a busca tiza, y nos quedamos hablando un rato, luego volví para el aula, me guarde las tizas en el bolsillo y con cara de enojado pase al curso, la profesora no sospecho. Después me senté y le dije a Sánchez, que botón que sos esta me la vas a pagar y pasa el primer modula. Luego de u rato Sánchez se estiro para atrás, levanto los brazos y fue allí donde me vengue. lo agarre de los brazos y se los empecé a tirar para atrás, Sánchez decía para boludo , la profe nos va a retar de nuevo, pero yo no lo solté, lo estire un poco más y Sánchez empezó como a convulsionar, se empezó a mover como un pez fuera del agua se movió tanto que hizo un ruido sorprendente con el banco y la silla, yo lo solté y cuando lo suelto, él se va para el costado y se golpea con el banco de Nico en la cabeza y cae al suelo, Nico estaba pálido , no reaccionaba, y yo tenía un miedo de que algo malo le hubiese pasado a Sánchez, de inmediatamente le empecé a pegar cachetadas en la cara para que se despertara y nada estuve así por un buen rato, todos los compañeros estaban alrededor de él y viendo como le pegaba, yo cada vez me empecé a asustar más y le empezaba pegar cada vez más fuerte  hasta que le pegue ya con la mano serrada dos o tres trompa dones y reacciono. Se paró comí si nada. A i se me volví el alma al cuerpo, pero Nico seguía sin reaccionar hasta que se calmó un poco. A todo esto, lo más raro fue que la profesora seguía escribiendo y decía dejen de hacer ruido con lo bancos y no se dio vueltas, después de que despertara Sánchez, recién hay a profe voltio y dijo que hacen todos allí alrededor de Sánchez y le explicaron a la profesora lo que le avía pasado a Sánchez, la profe le pregunta a Sánchez ¿te tragaste la lengua? y Sánchez contesta no la tengo acá y se la tocaba, todo siguió igual ese día, nos sentamos y escribimos. hasta hoy en día nos seguimos juntando y cada vez que me ven me hacen acora de ese hecho, obviamente ahora cada vez que hablamos de eso nos ponemos a reír como locos, y me han puestos apodos de todo tipo, hay viene el diablo, porque si te toca te Moris, ahí está el que casi mata a Sánchez, pero el que más veces me lo dijeron, el más gracioso de todos es mira haya esta Jesús el que resucita a los muertos, y siempre uno agregaba si es Jesús, pero Jesús negro.

Juansito

Era un día cualquiera, un día de primario, más o menos tercer grado, estamos en el polifuncional del colegio, éramos las cuatro divisiones, A, B, C y D, todos practicando para un acto, seguramente alguno de esos actos sobre las fechas patrias. Esos donde se representaba lo sucedido en aquel tiempo. Yo, al igual que todo el curso, estaba ahí, en la fila, formando como nos indicaban las seños, que organizaban los actos casi con precisión militar. Derrepente, de entre el murmullo previo a la práctica, un grito raro, loco, desquiciado interrumpe la espera. Un quejido de protesta y enojo. Juansito. Una de las seños lo intentaba tomar del brazo para acomodarlo en su lugar, lo que provocó ese semejante grito, luego, un violento tirón de Juan le permitió librarse del brazo de la seño, quien se alejó un par de pasos. Ya con la atención de todos, y un paso a la derecha de la fila, se veía a Juan forsejeando con la maestra, él, sin aviso y para sorpresa de todos ¡ZAS! Le pego una patada a la maestra. En respuesta al salvaje golpe la seño le lanza una cachetada (de esas que te dejan la marca de la mano en la cara) al tiempo que se retira diciendo -Ahora te expulsan del colegio-.

sábado, 2 de abril de 2016

El día menos inesperado

El día menos inesperado
  No era un día como todos, era el último día de clases y no solo del mismo sino también del primario.
  Sonó la alarma, me despierto, giro la cabeza y me fijo la hora. Eran las 6:45, no era un día como todos los otros, ese día me levante con ganas y alegría de ir al colegio, fue muy raro pero bueno era el ultimo día del primario. Me levante rápido, me vestí y fui directo a lavarme los dientes y la cara para luego desayunar. Se siente una bocina. Era mi amigo que me pasaba a buscar, y claro yo salí tan rápido que ni me alcancé a ponerme un buzo, y el día estaba fresco ya que había llovido por la noche. Entro al auto, y Luis que iba atrás me mira con una cara rara y me dice: -no tenes frio Tomi- y yo le respondí: -no- , claro estábamos en el auto con aire acondicionado.
  El tiempo para mi paso tan rápido. Llegamos a la escuela, y justo cuando alcanzamos a entrar toca el timbre de la formación, todos estaban ya en su posición pero como siempre charlando con el de al lado. Buscamos nuestro grado que estaba justo en una esquina, como yo era uno de los más altos me ubique al último, como siempre.
  Llegó la hora, sonó el segundo timbre, el mismo indicaba que todos tenían que estar bien ubicados y callados para luego escuchar a la directora. Mi amigo y yo que tenia al lado comenzamos a discutir porque el tenia buzo y yo no. Nicolás, mi amigo, se me burlaba porque decía que mi mama no me había preparado el abrigo, y que por eso tenía frio. Yo en esos momentos, cuando tenía diez años me enojaba por todo, y él seguía provocándome. Cuando todos giran para ver el izamiento de la bandera, sin pensar aproveche mire su espalda y le pegue, el se arrodillo y luego se cayó. Nadie sabía que había pasado excepto yo, algunos compañeros fueron a ayudarlo, lo llevaron a una mesa y él ni se movía, se había desmallado, pero por suerte nadie sabía que yo le había pegado.
  Pasaron las horas y nadie sabía de él, decían que había llamado a emi y que estaba muy grave, yo no quería saber nada. Toco el timbre, eran las 12:35, me fui tan rápido que ni pude saludar a mis amigos, que a algunos no los volvería a ver.
  Cuando llegue a casa reflexione sobre lo que habías sucedido, y de allí en más nunca volví a realizar lo mismo

Un día inolvidable

Era una mañana agradable , ese 4 de octubre , siempre fui uno de los primeros chicos en llegar al colegio, por lo que mis padres tenían que transcurrir a sus trabajos en un horario demasiado temprano, por lo que me dejaban en la escuela de camino al mismo.
Ese día  al llegar al escuela, me fui como siempre todas las mañanas en ese cuarto grado a sentar al lado del mástil que se encontraba en el medio de la galería principal , allí esperaba a que todos mis compañeros llegaran y comenzábamos a hablar de diferentes tipos de temas o en algunos casos comenzaba los a jugar desde temprano.
Al acercarse el primer recreo de la mañana, la seño nos dejo salir temprano, unos minutitos antes, como nunca nos había pasado, entonces corrimos como siempre lo hacíamos hacia el patio , como todos los recreos con una pelota bajo el brazo de algún compañero o mio.
En ese recreo mientras los demás estaban todavía en clases, mientras nosotros jugábamos en el patio a la pelota, siempre jugamos al gol entra o realizábamos algún picadito.
Esa mañana decidimos jugar al gol entra un compañero atajaba mientras otros amigos y yo competíamos para quien hacia el gol, en un momento agarre la pelota y estaba solo para hacer gol le pegue con tanta fuerza y bronca como para romperles las manos a mi compañero , el no pudo atajarla y yo festejaba el gol pero no vi lo que había atrás , nunca pensé que iba a pegarle justo a eso , si le había pegado a un vidrio de un aula me sentí tan nervioso que no sabia que hacer, la seño de esa aula salio afuera preguntando quien había sido , yo me había escondido pero el miedo me hizo decir "fui yo", ahí no mas me llevo a la dirección tenia mucho miedo por que era mi primera vez en ese lugar, por lo que nunca voy a olvidar este día .