Llegamos al hotel, nos recibían con una cena con los otros equipos, así que fuimos todos a comer y a hacernos nuevos amigos, que supuestamente ese era el objetivo que nos quería hacer entender el Profe Diego. Pero todos sabíamos que el objetivo, era el viaje a Polonia.
El torneo se dio a nuestro favor, hasta que llegamos a la final, ese partido era diferente, el arbitro era Héctor Baldasi, que había dirigido el mundial de Sudáfrica en el 2010. La final la perdimos contra un equipo de Rosario, que no era mejor que nosotros, solamente tenían un delantero rapidísimo y con una habilidad que ninguno dentro del campo la tenía. Así fue, cuando un la última jugada, la agarra este pibito, todos intentando hacerle foul, pero no, le pego con una potencia desde 40 metros más o menos que la pelota era imposible de atajar. Y perdimos, la gran final, pero nunca nos vamos olvidar porque la noche previa de la final, nos juntamos en una habitación nos comimos y tomamos todo lo que había dentro de la heladerita y nos quedamos hasta la 6 de la mañana llamando y haciéndole bromas telefónicas al equipo de Rosario, a los entrenadores solamente para que esa noche fuera la mejor noche del viaje. También, bajamos a la recepción en calzoncillos porque había un grupo de chicas de un colegio de Mendoza. Nunca nos vamos a olvidar de este viaje, ni de la voz de los entrenadores con la tonada rosarina insultandonos a más no poder.
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