domingo, 3 de abril de 2016

El pizarrón maldito

Recuerdo cuando estaba en segundo año, antes de irnos a un viaje, teníamos que prepararnos y esperar un rato en el aula. Como era de esperar, yo era algo inquieto y me puse a jugar un rato con mis amigos.

Al pasar 5 minutos, sin querer me apoyé sobre la pizarra digital, y al salirme de mi apoyo parcial, ví como lentamente se iba desprendiendo del pizarrón, hasta el punto de aplastarme.

Fue un momento que sucedió en camara lenta. Yó en ese instante, no sentí parte de mis miembros superiores. Mis compañeros acudieron a los preceptores y a otras autoridades para informar del asunto.
Tal era la gravedad del caso, que inmediatamente llamaron a una ambulancia que con rapidez acudió al lugar. Cuando estaba arriba del vehículo, casi inconsciente,el paramédico me informó que mi cuello estaba quebrado. A los 10 minutos, estaba ingresando al hospital de emergencias, mientras un médico con cabello castaño (lo único que recuerdo de aquel hombre), estaba midiendo mis signos vitales para poder ingresar al quirófano para una larga y dificultosa operación.

Al abrir los ojos, estaba en terapia intensiva. Una enfermera me dijo, que fue una operación extensa y que me salvé de milagro, a tal punto estaba al borde de la muerte. Poseía una sensación rara en mi cuello, como la presencia de un objeto desconocido, que me inmobilizaba en mi cama de terapia. Por mi poco conocimiento médico y sentido común, no dudé en que era un cuello ortopédico.

Con el pasar de los meses me fui recuperando hasta quedar bien.

Valoro el hecho de poder contar y reirme de mi anécdota, ya que hubiera sido disgustante que no estuviera vivo para transmitirlo a otras personas .

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