Creía, en tu súbita verdad
Creía, en tu inmensa paciencia,
que se ha escapado de mis manos
como una ligera e imposible ilusíon
Tú que eras mi presencia, cuando nadie estaba
ocupando con tu ser la más fría y oscura cueva de mi corazón
te desvaneciste sin razón como arena entre los dedos
Ay, se perdió la pasión
Ay, lloró mi corazón
Ay, porque creí en tí
Ahora otro te da calor
que tu justamente mereces
pero acuerdate que tú,
de mi vida nunca desapareces
Franco Riccio
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