jueves, 28 de abril de 2016

La inconsolable decepcion

Creía, en lo buena que eras
Creía, en tu súbita verdad
Creía, en tu inmensa paciencia,
que se ha escapado de mis manos
como una ligera e imposible ilusíon
 
Tú que eras mi presencia, cuando nadie estaba
ocupando con tu ser la más fría y oscura cueva de mi corazón
te desvaneciste sin razón como arena entre los dedos
 
Ay, se perdió la pasión
Ay, lloró mi corazón
Ay, porque creí en tí
 
Ahora otro te da calor
que tu justamente mereces
pero acuerdate que tú,
de mi vida nunca desapareces

 
Franco Riccio

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