Ésa, era justo esa, la única parte de Turquía que jamás hubiese querido visitar. Un calabozo oscuro y frío, con olor a muerte. Los guardias aún no se habían retirado cuando ella comenzó a reflexionar sobre cómo había llegado allí...
A ella siempre le había fascinado la cultura turca. De pequeña le habían regalado una enciclopedia, que hacía especial hincapié en esa particular gente de barba larga y en su religión, el Islam. Por esto es que la italiana Bianca Piamonte , a los veintidós años organizó con sus amigas un viaje a Turquía.
Hotel cinco estrellas, paseos por las principales mezquitas y un recorrido por la ciudad de Estambul, todo lo tenían planeado . Sin embargo, su viaje cambio por completo cuando decidieron incluir una visita a las ruinas de un antiguo castillo otomano ahí comenzó el horror. Cuando se dirigían hacia el lugar aparecieron cuatro camionetas negras. Hombres armados con la clásica Ak-47, también vestido de negro y con la cara tapada se asomaban por la ventana al grito de Al Lahu-Akbar. Bianca sintió como los pelos se le erizaban, como comenzaba a transpirar, y entrando en pánico gritó -estamos muertas- mientras se aferraba al bolso que llevaba.
Los atacantes detuvieron el convoy turístico sin disparar una sola bala. Lo único que Bianca alcanzó a ver antes de que le brindarán los ojos fue una bandera negra, con un círculo blanco y escrituras árabes en medio.
Aunque no sabía a donde la llevaban si sabía lo que los terroristas le hacían a quienes secuestraban. ¿Violarla? Seguro que no, menos en un lugar tan desagradable como al que la estaban llevando. ¿Matarla? Posiblemente, es lo que hacen para asustar al resto del mundo. De cualquier modo el horror que sentía no la dejaba dejar de temblar.
Un par de guardias le quitaron la venda de los ojos y la arrojaron al calabozo oscuro y frío. Así es como había llegado.
Continuó pensando y recordó que en una parte del Corán decía que es ley la hospitalidad con el extranjero. Así es que haciendo referencia a esto le pidió a uno de los guardias que la llevasen a un lugar más agradable. -A ésta la matamos primero- dijo uno de los guardias en italiano, para que ella lo entendiera.
Bianca ya podía sentir el frío acero de una cuchilla deslizándose, rozando su cuello. Derrepente, uno de los guardias le grito algo a quien la estaba por degollar. Se sintieron disparos, explosiones. El turco que sostenía la cuchilla cayó al suelo y un heroico soldado francés, equipado con todas las protecciones, la tomo de la mano y la saco de aquel lugar. El horror de Bianca había terminado, al igual que su amor por Turquía.
Este es un blog de los chicos de 5to año "A" para poder exponer sus cuentos, historias, poesia, entre otros textos realizados en la materia de Lengua y Literatura del Colegio Gabriel Taborin
sábado, 27 de agosto de 2016
Su amor por Turquia
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