miércoles, 31 de agosto de 2016

Septiembre en Manhatan

El mundo se encontraba en un aparente calma, esperando el cambio de estación, recibiendo los últimos calores del verano neoyorquino, aconteciendo esto en un lapso de menos de dos horas, hacia horas de la mañana. El primer avión explotando en una de las torres aparecía como un trágico accidente. Cuando ya habían pasado pocos minutos, la imagen de noticieros en el mundo, mostraban en vivo la explosión de una de las aves que se estrellaron, contra una de la hermanas. Ante los televisores, toda la población local y el mundo observaba con incredulidad y estupor en vivo la pérdida de vidas humanas y el derrumbe de grandes emblemas del poder. Habría un antes y un después de estos acontecimientos. A partir de ese momento, se pensó que no podía ser obra de un accidente. La locura local llevaba a pensar que fue todo un acto planeado por la supuesta codicia desmedida de un pueblo víctima, pero con el tiempo, el mundo comenzó a dudar de esto.

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