Se repetía la misma historia,
luego de haber jugado en fase de grupos contra la roja y lograr una victoria
por 2 sobre 1 y pudiendo haberle hecho más goles nos cruzábamos de vuelta con
Chile en una final, luego de un año en la cual nuestros hermanos chilenos nos
habían ganado por penales en la Copa América, jugando ellos de locales, de la
peor manera, por penales.
Todos nos veían como ganadores de la Copa
América Centenario, con la ilusión de que el mejor de todos los tiempos consiga
una copa con la selección mayor de fútbol argentino. Pero muchos con el miedo que se repita la
misma historia. Nadie podía imaginarse cómo se sentía y latía el pueblo
argentino, todo el país parado, las calles más transitadas no había ni un
perro, nadie, todos para ver el partido, la final, la revancha.
Esta vez se jugaba en New Jersey pero la
albiceleste tenía mayoría en el estadio, estaba colmado de argentinos.
Siendo las 21 horas comenzó el partido. En el
primer tiempo del encuentro los dos equipos se quedaron con 10 hombres por las
expulsiones de Marcos Rojo y Marcelo Díaz. En un partido trabado, con poco
juego y mucha dinámica en la marca.
Quedará para la historia el gol
que se comió Higuaín a los 20 minutos de partido. Solo, frente a Bravo, la tiró
a un costado en una imagen que recordó a su otro fallo anterior: contra
Alemania en el Mundial.
La historia se repetía, todo se definía desde
los 12 metros, nosotros no queríamos ir a los penales, pero se dio porque así
es el fútbol. Luego de haber dominado todo el partido sufrimos las
consecuencias de no poder marcar en los 120 minutos jugados.
Y llego el gran momento, se definía el futuro
de esta selección. La sangre corría por nuestras venas. Nos tocaba patear
primero, y si lo marco pateando a la derecha del portero, todos contentos de
que chiquito Romero atajara estos penales, pero lamentablemente no se le dio
una. Ellos se pusieron arriba, y luego de que el mejor del mundo pateara se
definía la victoria o la derrota, el hombre del Barcelona le tocaba patear contra
el portero del mismo club. No se le dio la pateo afuera y los chilenos se
consagraron campeones por segunda vez consecutiva de la Copa América, las
únicas que ganaron nada más y nada menos contra Argentina las dos finales y por
penales.
Entre llantos y lágrimas vimos como los chilenos nos quitaron
la revancha.
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