El partido fue demasiado intenso, y el, se debía convertir en heroe, ese tipo que nos hacia sentirnos orgulloso cada partido de ser argentinos. Pobre, siempre carga en sus espaldas nuestras puteadas, no porque sea el mejor jugador del mundo significa que nunca tuvo sus malos partidos, y claro está, este era uno de ellos,
El partido iba 0-0 y ya empezaron los penales. Comenzo pateando Chile, y nuestro arquero le retuvo el remate al primer pateador,. Luego,llegaba el momento de el, veiamos cada gota de transpiración que corría por su cuello, nuestros sentimientos a flor de piel. El 10 patio por encima del travesaño.
La historia se repetía, y se llevaban nuevamente lo que era nuestro, aquellos traidores, una vez más, se burlaron en nuestras caras, y nosotros, otra vez, nos íbamos con las venas infladas y con las ganas de arrancarles el cuello a cada uno de aquellos indeseables. Todo esto ya habia pasado, si, claramente era un Déja vu.
Santiago Gallegos
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