jueves, 31 de marzo de 2016

La tan grata felicitación.

En cuarto año, tuvimos que trabajar en un proyecto llamado ONU. A mis compañeros y a mí nos correspondió representar a Francia, que en ese momento estaba en una situación muy delicada debido a los atentados que había concretado en París el Estado Islámico.  La mayoría de los profesores a cargo tenían dudas sobre nuestro desempeño potencial porque el país que nos asignaron era el más difícil.
Con mis compañeros de grupo nos reunimos cinco tardes previas al gran evento. La mañana del simulacro estaba muy nervioso pero, por suerte, cuando pasamos a leer nuestro discurso todos nos prestaron atención y pudimos responder muy bien a las preguntas de las otras delegaciones.

Tres semanas después del evento, en la hora de Geografía el profesor Rins nos comunicó que ya tenía las notas del proyecto. Los grupos pasaban y pasaban, y el profesor no nos llamaba. Julio, un amigo y compañero del grupo, y yo estábamos sumamente nerviosos. Fuimos el penúltimo grupo en ser llamados para recibir la nota. Cuando Rins comenzó a hablar nos pareció que con suerte llegábamos al 6. Pero luego, la devolución del profesor tuvo un gran cambio. Nos felicito por la actuación en simulacro. Luego recibimos la tan grata y ansiada felicitación del profesor. Y también la nota: ¡Si, fue un diez!

Alfonso Gauna

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